Estas son unas hojas de papel que encontré entre mis cosas, escritas hace bastante tiempo
- !Despierta, no hay mucho tiempo!
Con un rápido movimiento, una jóven se sentó en su cama; había dormido profundamente sin notar la hora.
- Ahora vístete que te espero abajo- le dijo una mujer que estaba medio oculta en las sombras de la puerta. Luego de decir esto, desapareció.
La jóven, ahora sola, volvió a tenderse en la cama, mirando al techo y pensando. Hoy era un día especial para ella, aunque dificilmente para alguien más. Hacíatan solo un año, el mismo día, le había ocurrido algo muy extraño y era así cada año desde que tenía memoria.
- !Sandra, si no bajas d einmediato te vas sin desayunar!
De un sobresalto, Sandra salió de sus pensamientos y corrió a vestirse.
Cuando Sandra se sentó a tomar desayuno, su madre la miraba a los ojos de una manera inquisitiva.
- Sigues pensando en eso ¿verdad?
- En realidad estoy ansiosa, me emociona lo que puede llegar a pasar - le respondió mirando a su madre, en sus ojos se revelaba la veracidad de sus palabras - Estoy segura que esta vez será diferente, que hoy realmente aparecerá y podré saber la verdad
- No te ilusiones demasiado mi pequeña - le replicó esta vez adelantando una mano y tomando la de su hija - ¿Recuerdas lo que dijo el psicólogo? puede que todo esto sea un juego de tu imaginación, y más aún, si es cierto, nunca se ha revelado ante ti, ¿porque hoy lo haría?
- Porque lo siento... hoy será especial, diferente, no se como explicártelo Mamá
- No te esfuerces porque ya es hora de irse, tus hermanos ya tomaron el bus de la escuela , me temo que tu tendras que tomar un colectivo para llegar a tiempo, porque si me desvío, yo también estaré atrasada.
- ¿Y Papá?
- Salió mucho más temprano, le salió una emergencia - le respondió con una mirada triste.
- Como siempre - murmuró Sandra para sus adentros.
Ambas se pusieron de pie y tomando sus cosas se dispusieron a salir, luego de una calurosa despedida, cada una se fue por su lado a sus respectivas ocupaciones.
Mientras caminaba, Sandra, regresó a sus reflexiones. La razón por la que estaba segura que todo se aclararía, no era algo que pudiera describir, simplemente lo sabía y ninguna explicación acudía a su mente.
Era un bello día para caminar, era primavera y los árboles estaban en flor; a su alrrededor rondaba un dulce olor que se suspendía por momentos en el aire; pero luego era fácilmente confundible con el olor de la contaminación que dejaban los autos al pasar. Las casas vecinas se veían silenciosas; eso demostraba lo tarde que era.
Mientras caminaba, Sandra no notaba que varios ojos se detenían en ella al pasar; no era extraño, ya que era una atractiva jóven, aunque su color de piel era trigueño, su abundante cabellera negra y sus brillantes ojos verdes, la hacían resaltar, pero de una forma leve, de tal manera que si le llegaban a decir que era bella, ella lo tomaría como una broma.
Al llegar al paradero, encontró rápidamente un colectivo, cuando tocó la puerta para subirse, una fuerte ráfaga de viento sopló, casi como si quisiera decir algo, tan solo una mirada dirigió Sandra al cielo y a las copas de los árboles que semecían fuertemente, una mirada extraña , casi de cariño y luego abordó el auto, "ya estoy atrasada" pensó...
Esta es la primera parte de la segunda historia
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